El mejor café del Perú

Propuestas de Valor para la Caficultura Nacional.

 

Villa Rica, “la tierra del café más fino del mundo”, se ha convertido en los últimos años en la localidad peruana más destacada en la promoción de la actividad cafetalera, así como de la industrialización del café con diferentes marcas de tostado y molido. Un conocedor del acontecer cafetalero villarricense y nacional es el empresario Julio Abel Arévalo Tello, Representante de NARSA - Negociaciones Agroindustrial Arévalo S.A. y, fundador - promotor de COOPERÚ – Cooperativa de Producción Especial de la Selva Central del Perú, entre otras empresas relacionadas a la sostenibilidad integral.

 

“La Cafetera Más Grande del Mundo”

Además de ser el autor intelectual y material de “La Cafetera Más Grande del Mundo”, ¡Símbolo de la Identidad Cultural Villarricense! e hito para la Denominación de Origen Café Villa Rica, así como para posicionar el café peruano de alta calidad; nos comenta, las estrategias que ha desarrollado para elevar la competitividad del café peruano en la Selva Central del Perú.

En tal sentido, el empresario manifiesta que con la visión empresarial han ido contribuyendo, no solo al desarrollo del café, sino también en diferentes temas como en lo social, ambiental y económico. “Desde el año 1997 empezamos a producir plantones de café, a distribuir a nuestros proveedores y agricultores, además de especies forestales. De la misma forma, en el año 2004 hemos constituido la empresa Proagrobosques, con la cual hemos podido producir más de 30 millones de plantones, entre cafés y forestales. Ahora ya tenemos madera para hacer nuestras construcciones y hasta para comercializar. Se viene dando una nueva oportunidad de negocios”.

Asimismo, destaca que desde el año 2005 implementaron el Programa de Renovación de Cafetales hasta el 2012, que fue el primer programa privado exitoso y que sirvió de modelo para las Municipalidades de la Selva Central en la Implementación de Proyectos Productivos; pues se veía la amenaza que tenía el parque cafetalero de la región por envejecimiento y, sobre todo, la preocupación por la proliferación de plagas y enfermedades. “La idea fue hacer que el programa permitiera producir plantones en grandes cantidades y a bajo costo, con semillas importadas de Costa Rica, Colombia y otros orígenes, tanto en café y forestales y, económicamente viable con la subvención de NARSA”. Esto le ha permitido a su empresa mantenerse en pie de lucha comercial y competitiva durante estos últimos cinco años, en que la roya ha golpeado fuertemente a los productores sin excepción y a muchas empresas del sector. “En nuestro caso, hemos logrado mantenernos vigentes casi con los mismos volúmenes que veníamos manejando para atender la demanda de nuestros clientes nacionales y extranjeros, porque habíamos hecho este trabajo, con visión anticipada”.

 

Producción Ecoeficiente

El empresario Julio Arévalo nos cuenta que, a partir del año 2013; desde la empresa NARSA, viene promoviendo a través de COOPERÚ y otras Organizaciones Cooperativas y Asociaciones Cafetaleras y, bajo el Programa de Ecoeficiencia para la Producción de Cafés Extraordinarios y Promoción del Consumo Consciente, con el que se ha logrado promover la producción de microlotes con cualidades diferenciadas. “Se está logrando en las chacras de estos productores cierta sostenibilidad porque se está incidiendo mucho en los factores sociales, ambientales y económicos de manera integral; porque ahora, no basta con ser productores de cafés especiales, que es lo mismo a cafés comerciales y que abunda en el mercado internacional con mejores ventajas que las nuestras, tanto en costo y calidad y, porque nuestras realidades geopolíticas, topográficas, económicas y de accesibilidad son muy distintas y están en total desventaja frente a los países que compiten con nosotros en calidad, productividad, seguridad y viabilidad; como es el caso de nuestros vecinos, Brasil y Colombia para no ir muy lejos ”, indica.

Precisando que, esto les ha permitido encontrar mejores precios a diferencia del precio promedio del mercado internacional, pues el precio en el mercado interno regional ha estado por encima de la Bolsa de Nueva York (con 20 a 25 dólares en promedio), por lo que señala que la competencia interna es mucho más difícil para las empresas nacionales que tratan de permanecer vigentes, ya que tienen que competir en desigualdad de condiciones con las transnacionales. “Tenemos mucho potencial en propuestas de valor para desarrollar oportunidades de negocios para la generación de empleo y riqueza para la sostenibilidad cafetalera nacional y la competitividad internacional; sólo hace falta trabajar mucho en la educación, culturización y concientización de los productores, para asumir compromisos de cambio en el largo plazo, dejando de lado la mentalidad mediática y asistencialista. Y, por parte del estado, la inversión en la implementación de unas coherentes políticas públicas transparentes, técnicas, tecnológicas, científicas y estratégicas; con seguridad ciudadana, ética, moral y jurídica. No podemos seguir corriendo riesgos de que se nos caigan los proyectos, de competencia desleal y antiética, de que nos roben, nos asalten o nos maten. El estado no puede ni debe ser cómplice de los criminales y de los ineptos e incompetentes, el sector cafetalero, siempre fue, es y será muy difícil y duro y, personalmente, creo que no cambie tan fácilmente; sólo me gustaría que sea más llevadero”, puntualiza.